Las máquinas de vending son populares en nuestro país, pero en Japón, donde se llaman Jidohanbaiki, son ubícuas. Puedes comprar casi cualquier cosa. Por ejemplo, braguitas blancas.
Los nipones que son una cultura antigua y sofisticada no podían quedarse en la mera expenduría de lencería teen, así que pronto se extendió el rumor de que había unas máquinas en las que se vendían braguitas blancas... usadas.
¿Leyenda urbana?, va a ser que no. A principios de los 90, 3 avispados nipones colocaron no menos de 90 máquinas de vending que servían braguitas con "la garantía de haber sido usadas por una colegiala japonesa" por unos 25€ al cambio.
Obviamente la policía no podía permitir semejante cosa, pero claro, ¿es ilegal vender ropa interior usada por menores?. Así que optaron por un enfoque lateral, la ropa interior usada es un bien de segunda mano. Los vendedores no tenían licencia para esto. Más tarde se demostró que las braguitas si bien usadas no lo eran por colegialas. Se les acusó de fraude.
Para el que no se lo crea puede encontrar referencia del escándalo en The Economist en el número del 18 de Octubre de 1993, en la página 76.
Vía everything2.com

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