El arma secreta: el postre.
Si con mis sugerencias para una cena íntima no produjeron el efecto deseado... bien, seguramente eres torpe, mostrenco o somordo. Pero bueno, algo habrá que hacer.
Puede ser que la próxima vez sea ella la que te invite a cenar. Llevar el vino no está mal (es de mal gusto en las buenas casas, pero claro, es poco probable que tu nínfula de turno tenga una bodega bien surtida, así que...). Pero es mucho más funcional para nuestros lúbricos propósitos llevar el postre.
Pero claro, ¡si no sabes cocinar!... bueno, no todos los postres requieren de cocina. Por ejemplo el tiramisú. Sí, sí... ya se que hay muchos estupendos tiramisús por ahí, pero no te lo creas. Esta es la receta correcta, lo demás son aproximaciones.
¿Sabes cuál es el origen del tiramisú?... es el postre que servían como tentenpié en cierto burdel de Nápoles ;-) El nombre es un juego de palabras procaz.
A lo que íbamos, tiramisú 1.0

Necesitarás:
1 tarrina de 250gr de mascarpone (no sirve NINGUN OTRO QUESO CREMA)
1 bolsa de lenguas de gato, esos bizcochos alargados. ¡¡Los blandos!!
4 cucharadas soperas de azucar.
1 cucharada de vainillina azucarada.
1 tazón de buen café cargado y azucarado.
1 vasito de vino dulce, idealmente marsala en caso contrario el Pale Cream suele funcionar bien y lo venden en el Carrefour.
3 huevos.
4 cucharadas soperas colmadas de cacao puro en polvo (nada de colacaos, ni chocolates).
Y se hace del siguiente modo:
1.- Separa las yemas de las claras.
2.- Blanquea las yemas con las 4 cucharadas de azucar y la de vainillina, o lo que es lo mismo, bátelas hasta que espesen y se aclare el color.
3.- Mezcla esto con el mascarpone y sigue batiendo.
4.- Añade el vino poco a poco a la mezcla.
5.- Monta a punto de nieve muy firme las claras (un pellizquito de sal ayuda) e incorporalas a la mezcla anterior con cuidado (removiendo de abajo arriba con una cuchara metálica o una espátula de silicona)
6.- pon en el fondo de un molde (sirve uno de aluminio desechable) una capa de bizcochos mojados en café.
7.- cúbrela con una capa de la crema de queso, vino y huevo.

8.- espolvoréala con el cacao puro en polvo, sale mejor si lo haces con un colador (pones 2 cucharadas de cacao en el colador, y lo vas golpeando para espolvorear la superficie de la crema).
9.- Pon otra capa de bizcochos mojados en café, cúbrela con la crema restante y finalmente espolvoréa con el resto del cacao.
10.- Deja que repose al menos 4 horas.
Idealmente se acompaña de marsala, con el café. Pero a mi me encanta con el riesling dulce de Penfolds.
Las expresiones de placer de la nínfula al comer el tiramisú y relamerse la crema en los labios valen la pena. Es entonces un buen momento para comentarle los excelentes desayunos que preparas ;-)

El Neumococo Chochiflán dijo
Como de costumbre, sabios -y en este caso dulces- consejos.
Mundo de la repostería... ¡allá vamos!
24 Abril 2006 | 04:24 PM