Habiendo lanzado a los aspirantes a crápula a pedir vino, me veo obligado a remitir una breve nota sobre el servicio y la cata.
Ante el servicio del vino has de comportarte de forma natural, o la nínfula verá claramente tus intenciones.
Es posible que el sumiller (el camarero de los vinos en un buen restaurante) te muestre la botella. Simplemente acéptala con una breve inclinación de cabeza.
Puede que deje el corcho en la mesa... ¡no lo huelas!, déjalo donde está.
Te servirá una pequeña cantidad y esperará. Así que toma la copa, mira el vino brevemente y luego huélelo. Da un sorbo pequeño y si no notas nada raro simplemente acéptala. Un "está bien" basta.
Es poco probable que te toque una botella en malas condiciones. En un restaurante de cierto nivel el sumiller habrá probado previamente el vino.
Nunca cojas la copa por el cuerpo (eso sólo se hace con el cognac para calentar el líquido). El único tic que tiene cierto encanto es hacer círculos con la copa a fin de airear el vino, pero es conveniente que lo practiques antes.
No es que todo esto sea imprescindible, pero al menos te mantendrá ocupado y evitará que le lances miradas excesivamente lascivas que pudiesen auyentar a la nínfula.

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